Un día, un fichaje: John Terry

John Terry, admirado e idolatrado en Stamford Bridge, nunca ha caído en gracia en el resto de estadios de Inglaterra. Lejos de Fulham Road, donde el veterano defensor ha permanecido veintidós temporadas desde su ingreso en las categorías inferiores del club, los recibimientos brindados por las aficiones ajenas nunca han sido precisamente hospitalarios. Ha sido el precio a pagar por una dedicación titánica a su trabajo y un empeño insuperable en defender los colores de su equipo bajo cualquier circunstancia, motivo multiplicado por una larga trayectoria y un carácter, digámoslo así, hostil hacia cierto tipo de rivales.
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Era el 11 de mayo del año 2013 y el Chelsea de Benítez rendía visita a Villa Park con la vista puesta en asegurar posición en Champions League. Ya en la recta final del partido, tras un fuerte encontronazo en el área contra el zaguero del Villa Nathan Baker, Terry cayó lesionado y tuvo que ser retirado del césped en camilla entre evidentes gestos de dolor. ‘Todo el Holte End se puso en pie y empezó a cantar “let him die! let him die!” (“dejadlo morir! dejadlo morir!”)‘, recuerda el propio excapitán Blue. Cinco temporadas después de aquel incidente, que define y resume el trato dispensado por las aficiones rivales durante toda la carrera del futbolista londinense, John Terry luce los colores del Aston Villa tras toda una vida consagrada a los colores del Chelsea.
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Sorprende que, con semejante carrera a sus espaldas, Terry haya decidido prolongar la misma precisamente en el Aston Villa, relegado a la Championship hace un par de temporadas y viviendo épocas inciertas tras la adquisición del club por parte del empresario chino Tony Xia hace ahora un año. Sorprende porque es una evidente, y puede que alguno juzgue incluso como innecesaria, salida de la zona de confort, como el propio futbolista ha reconocido. Nadie habría reprochado a Terry, a sus 36 años y con un físico bastante castigado por la acumulación de partidos y lesiones, una retirada. Su última temporada, con apenas un puñado de minutos sobre el césped tras enlazar dos lesiones de considerable duración, apuntaba a ello. Tampoco se le habría reprochado un retiro dorado, quizá en la MLS o en China, con el objetivo de vivir una nueva experiencia en un fútbol desconocido. Embarcarse en la aventura del Villa por retomar su puesto en la elite no parece la resolución más cómoda al dilema planteado en el día de su adiós al Chelsea. Por delante le espera una temporada, más otra posible, en la que la exigencia será máxima y en la que su veteranía será un aporte de considerable valor a la hora de pelear por el objetivo del club.